Transformamos un local sin acondicionar en un espacio funcional y desenfadado, inspirado en la identidad surfera de la marca.
El ladrillo visto y el hormigón originales aportan carácter y contrastan con la calidez de la madera, el mobiliario negro y las franjas turquesas y blancas. Una combinación de texturas y colores que da al conjunto una personalidad fresca y cercana.
Los recorridos amplios y el mobiliario a medida facilitan la exposición de productos y el movimiento de clientes y mascotas. La peluquería acristalada mantiene la conexión
visual con la tienda, mientras el autolavado se distingue por sus tonos azules y su gráfica divertida. Un diseño que integra compra y cuidado animal en una misma experiencia.








