El diseño juega con los contrastes para crear una atmósfera teatral, cálida y con una personalidad atrevida.
Las molduras, los espejos dorados y los acabados envejecidos conviven con estructuras metálicas, madera y detalles gráficos de aire urbano.
Los tapizados en tonos óxido aportan intensidad y calidez, mientras los pavimentos estampados enriquecen el conjunto.
La doble altura cobra protagonismo con grandes lámparas suspendidas y una composición de espejos y celosías metálicas que multiplica las perspectivas. En la barra, los tonos oscuros, la iluminación cálida y las referencias al oficio carnicero refuerzan la identidad del restaurante. Un espacio donde cada detalle forma parte de una puesta en escena que invita a descubrirlo.








