La reforma integral de Herrerías nace de un reto singular: incorporar una piscina interior y conectarla con la vida cotidiana de la vivienda. La integración de la tarima, la resolución de los desagües y la relación con la cocina y el comedor se plantearon conjuntamente para crear una zona de bienestar que forma parte del hogar.
Un cerramiento de vidrio, cuyas hojas se recogen en un lateral, permite unir o separar los ambientes manteniendo la continuidad visual. El tragaluz compartido por la piscina y el comedor abre este espacio al cielo, mientras los revestimientos de inspiración vegetal y los tonos arena acompañan la presencia del agua. La cocina, con acabados de madera clara y una gran isla blanca, prolonga ese lenguaje cálido y contemporáneo.
Un proyecto donde las soluciones técnicas y el cuidado de los detalles convierten una idea poco habitual en una forma personal de habitar.












