La distribución organiza las distintas estancias mediante un recorrido claro, facilitando el trabajo diario y la orientación de quienes visitan la clínica con sus animales.
El turquesa protagoniza el interior y contrasta con el blanco, mientras los acabados de madera aportan calidez al pavimento y a los revestimientos del pasillo. En recepción, el mostrador blanco incorpora un relieve de líneas geométricas acompañado por un volumen de color que enmarca el logotipo y se prolonga sobre el techo.
Las puertas retoman ese lenguaje geométrico y la señalética identifica las consultas, dando continuidad al conjunto. La fachada combina tonos oscuros, grandes paños acristalados y detalles turquesa que anticipan la personalidad del interior. Un espacio donde funcionalidad, color y calidez acompañan la atención y el cuidado animal.









