La reforma integral de esta brasería en Benidorm convierte el fuego en el hilo conductor del diseño. Los grandes murales de llamas, los acentos rojos y la iluminación cálida trasladan la identidad de la cocina a un interior que combina materiales de aire rústico con líneas contemporáneas.
La madera aparece en mesas y separadores de troncos verticales, que delimitan los ambientes manteniendo la conexión visual. La cerámica de motivos variados recorre la fachada y se introduce en el pavimento y las paredes, aportando color y continuidad. En la barra, el revestimiento de cantos rodados adquiere protagonismo bajo una luz anaranjada que evoca el resplandor de las brasas.
El comedor combina bancos tapizados en rojo con sillones grises, mientras la zona de barra incorpora mobiliario metálico de carácter industrial. Al exterior, las mesas y bancos de madera, las guirnaldas de luz y el rótulo prolongan la personalidad del interior y crean una entrada cercana abierta a la vida de la calle.








