La intervención mantiene la distribución original y concentra sus esfuerzos en el mobiliario, los acabados y la decoración, aprovechando lo existente para conseguir un cambio significativo con una inversión contenida.
En la zona de día, una pared azul suave conecta visualmente el salón y el comedor. La cocina se integra en esta propuesta mediante nuevos módulos y vinilos de inspiración terrazo en sus frentes, renovando su imagen.
Los motivos vegetales continúan en el dormitorio, donde el papel pintado convive con textiles suaves y mobiliario blanco y de madera. Una zona de escritorio y soluciones de almacenamiento completan su uso cotidiano. Desde el recibidor hasta las estancias principales, los colores y las texturas mantienen una relación coherente: una casa cercana y expresiva, diseñada para que cada elección aporte comodidad y personalidad.






